sábado, 14 de septiembre de 2013

VIVIR JUNTOS, ¿DECISIÓN O CIRCUNSTANCIA?


¿Quisieras que tu pareja te pidiera vivir con ella, pero no ves para cuándo lo haga o ni siquiera sabes si algún día lo hará? ¿Vives con tu pareja, no estás tan contento con ello, pero comparten tantas cosas que temes que el costo financiero y/o emocional sea tan alto que prefieres seguir ahí? 

- La institución matrimonial tradicional comparte de alguna manera un modelo alternativo que es la cohabitación de las parejas sin necesariamente casarse para hacerlo.  
- Por supuesto, hay otras parejas que optan por el modelo de relación de “cada quien en su casa”, pero más que el hecho en sí mismo, parece ser que son las razones del hecho las que son determinantes.
 
¿Qué responderías a los siguientes cuestionamientos?
- ¿Quisieras que tu pareja te pidiera vivir con ella, pero no ves para cuándo lo haga o ni siquiera sabes si algún día lo hará?
- ¿Están empezando a quedarse algunos días juntos porque simplemente fue pasando con un “por qué no te quedas hoy” o un “me puedo quedar hoy en tu casa”?
- ¿Ya vives con tu pareja, aunque en realidad tú no querías eso, pero es algo que simplemente “se dio”?.
- ¿Vives con tu pareja, no estás tan contento con ello, pero comparten tantas cosas que temes que el costo financiero y/o emocional sea tan alto que prefieres seguir ahí?
 
Si respondiste “Sí” a alguna de estas preguntas, este tema puede interesarte:
¿Hay diferencia de género en esto?
- Una investigación realizada por RAND Corporation por los sociólogos Michael Pollard y Kathleen Mullan Harris en Junio de este año, que se correlaciona con un estudio realizado en el 2006 en la Universidad de Denver por los Drs. Galena Kline Rhoades, Scott M. Stanley y Howard J. Markman describe las siguientes diferencias, conocidas como “asimetrías de género”:
- Hombres jóvenes: Muestran significativamente un menor nivel de compromiso y dedicación en la relación que las mujeres cuando cohabitan juntos sin un compromiso explícito.
- Mujeres jóvenes: Las mujeres tienden a ver el cohabitar un una pareja como un paso previo al matrimonio o al menos como un signo de mayor compromiso en la relación.
 
¿Funciona ir a vivir para “probar” antes de comprometerse?
- En general se demuestra que las mujeres que aceptaron ir a vivir con su pareja, antes de establecer un compromiso formal en la relación, tienen 40% más probabilidades de divorciarse, si eventualmente terminan casándose.
- Funcionaría si ambos tuvieran el mismo objetivo, pero si fuera así, se comprometerían antes de dar ese paso.
 
Distintos estilos
La Dra. Meg Jay, Psicóloga clínica de la Universidad de Virginia, identifica 2 estilos utilizados por las personas a la hora de vivir juntos
Deciders
- Son los que esperan a establecer un compromiso en la relación, antes de empezar a vivir juntos.
- Se decide por un hogar común, muchas veces distinto al de cada uno en lo individual, y se empieza una relación sin la sensación de estar siendo invadido o estar “atado” en una dinámica de estadías ocasionales, pues ambos han decidido, y expresado mutuamente, que la relación va para algo más serio y comprometido.
Sliders
- Son los que empiezan a vivir juntos antes de acordar planes de compromiso en la relación.
- Se identifican porque la relación empieza saliendo, entra en una aceleración sexual y posteriormente empiezan a quedarse en la casa de su pareja.
- Gradualmente se van llevando objetos de uso personal como cepillo de dientes, algún cambio de ropa y otros artículos de uso personal y eventualmente más cosas.
- Las razones iniciales son fundamentalmente prácticas, de comodidad o de cierta inconsciencia.
- “Para que salir a mi casa tan noche si me puedo quedar aquí”
- “Total, nada más es los fines de semana, eso no me compromete a nada...”
- “Voy a traer algunas cosas para no andar cargando o por si se ofrecen...”
- Sin embargo, las personas se van “deslizando” en una relación de manera más compleja de lo que inicialmente habrían deseado o pensado.
 
¿Pero cuál puede ser la desventaja de irnos quedando juntos sin compromiso previo?
- La Dra. Jay habla de una segunda etapa cuando se empieza a vivir “casualmente juntos”. Lo llama el “Lock-in”, que se traduciría como “estar atrapado”. 
- El fenómeno del “lock-in” se define como un decremento en la intención de buscar otra pareja o dejar a la que ya se tiene por la inversión que en la actual ya se ha hecho.
- Se comparten gastos, mobiliario, el auto, a veces los ingresos, amigos, el propio vecindario, la mascota.
- El costo material y emocional que tendría la separación se percibe como más alto que el beneficio de tomar la decisión de dejar una relación que se sabe no es la ideal o la que se quiere tener.
- En este caso muchas personas se empiezan a habituar a vivir con niveles más bajos de felicidad que los que podrían tener fuera de esa relación.
- Es un fenómeno como la inercia, que dice que un cuerpo en reposo se mantendrá en reposo. 
- Es más simple para una persona no invertir energía y enfrentar a una pareja sorprendida, molesta o suplicante que quedarse en una “zona de confort”.
- La Dra. Meg Jay reporta un incremento en los casos en que, hombre y mujeres, desperdician la década de sus 20’s y 30’s “atrapados” en relaciones que sólo hubieran durado unos meses si no hubieran empezado a vivir juntos.
- Lo más preocupante es que, a pesar de esto, para muchos el siguiente paso “lógico” a empezar a vivir juntos es casarse.  
- Esto se llama un “matrimonio pasivo”, pues se dá no por ganas, sino porque pareciera ser “lo que toca hacer” a continuación.
 
Entonces, ¿qué hacer?
- La recomendación de los especialistas es no irte a vivir con tu pareja si no hay un compromiso previo de por medio. 
- Esto no garantiza una relación feliz y duradera, pero incrementa significativamente las posibilidades de que así sea.
- Si ya te encuentras en esta situación, entonces buscar espacios íntimos de conversación sincera acerca de este tema puede ser una buena idea para conocer el sentir de tu pareja, antes que pase más tiempo.
 
Para saber más:
- Kline Rhoades, Galena; Stanley, Scott M & Markman Howard J. - “Pre-engagement Cohabitation and Gender Asymmetry in Marital Commitment” - University of Denver - Journal of Family Psychology Copyright 2006 by the American Psychological Association 2006, Vol. 20, No. 4, 553–560.
- Pollard, Michael & Mullan Harrys, Kathleen - Cohabitation and Marriage Intensity; Consolidation, Intimacy, and Commitment - RAND Corporation, Junio 2013.

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